

Al llegar era sorprendente el abarrotamiento, sin embargo, nada más entrar, la dulce mezcla de vino dulce, cebada, albóndigas con tomate e historia, delataba lo más obvio: la Moderna activa los sentidos. Allí, delante nuestra, se encontraba una gran parte de la flor y nata del mundo literario, y poetas y pintores de distintos países se entablaban en conversaciones animadas sobre arte. Francisco, director literario de EH Editores y perteneciente al Departamento de Actividades Culturales de la Escuela de Hostelería de Jerez, se afanaba en recibir y acomodar a los recién llegados, que iban encajando como un puzzle en el recinto interior habilitado para el caso, pero nadie estaba a disgusto. Todo eran guiños y risas entre el murmullo de conversaciones que retumbaban por las estancias, y no hubo mano sin copa ni boca que no celebrara la palabra. Dolors corría de un lado a otro organizando hasta el menor detalle, e Isabel atendía a familiares y amigos siempre como es de costumbre con una sonrisa en sus labios. Una vez que se cortó el flujo de personas, empezaron a desplegarse abanicos y a cernirse el silencio. Los oídos se me llenaron de música morisca, y Laila (hija de Isabel y excelente bailarina) interpretó una Danza Oriental que gustó a todos. Esto sirvió de prólogo a la lectura, que comenzó a su hora prevista. La presentación estuvo a cargo de Mauricio Gil, excelente poeta y escritor y también perteneciente a EH Editores. Intervino primeramente Isabel de Rueda que leyó hermosos poemas, que hablaban de los motivos por los que se escribe, de las ausencias, y fundamentalmente del amor. Toda esta serie fue de poemas inéditos en su gran mayoría. Terminó con unos versos de “Tu silencio en voces”. Luego llegó el turno de Dolors, que nos regaló los oídos con todo un repertorio inédito, que hablaban de la vida y el amor, y cabe destacar un hermoso poema dedicado a Dulce Ponte. También recitó algunos versos de los libros por los que ha sido recientemente galardonada y que en breve tengo entendido que saldrán a la luz. Una vez terminada la lectura, la sobremesa a cargo de la Escuela de Hostelería se alargó hasta la madrugada.
Me fui a casa con un buen sabor de boca.
Me fui a casa con un buen sabor de boca.






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